viernes, septiembre 26, 2008

Mezcla de ingenuidad y engaño, de encanto y vulgaridad, de deprimente malhumor y optimista alegría, Lolita podía ser cuando quería una chiquilla exasperante. En realidad, no estaba preparado para sus accesos de aburrimiento, que tanto tiempo nos hacían perder, sus achuchones impulsivos y apasionados, sus actitudes de abandono (piernas abiertas, aire ausente, ojos apagados), sus bravuconadas (una especie de difusas payasadas que consideraba muy "duras", según los cánones de un muchachote pendenciero).

1 Comentarios:

A la/s dom. oct. 05, 01:10:00 p.m. 2008, Blogger M. S. S. dijo...

Lolita de Nabokov?

 

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